AIBookCraft

Chapter 2

Capítulo 2: El eco del puente

Sofía revive la noche en la oscuridad y, al encender la luz, decide investigar el accidente del puente. Visita la hemeroteca y encuentra un artículo que menciona un sobreviviente, Julián Moreno, cuyo nombre aparece en el diario como autor. Regresa a su casa y encuentra una nota anónima que le advierte que deje de buscar, pero una nueva entrada en el diario, escrita con letra temblorosa, la insta a cruzar el puente antes del amanecer.

5 min read

La oscuridad se volvió espesa, casi sólida. Sofía permaneció inmóvil, con la respiración contenida, escuchando el latido de su propio corazón. El diario yacía en el suelo, a sus pies, como una criatura dormida que podía despertar en cualquier momento. Contó hasta diez, luego hasta veinte, antes de atreverse a moverse.

Sus dedos encontraron el borde del escritorio y, guiándose por la memoria, tanteó hasta dar con la lámpara. El interruptor cedió con un clic seco, y la luz regresó, bañando la habitación en un resplandor amarillento. El diario seguía allí, abierto en la última página, con su nombre aún visible. Sofía lo recogió con manos temblorosas y lo cerró de golpe.

—Necesito aire —murmuró, y la frase sonó a excusa incluso para ella misma.

Salió del estudio y caminó hasta la cocina. El reloj de la pared marcaba las dos de la madrugada. Abrió el grifo y dejó correr el agua fría sobre sus muñecas, sintiendo el frescor como un ancla a la realidad. Apoyó las manos en el borde del fregadero y se miró en el reflejo de la ventana oscura. Tenía el rostro pálido, los ojos demasiado abiertos.

—No puede ser real —dijo en voz alta, como si pronunciarlo bastara para deshacerlo.

Pero lo era. El diario estaba sobre la mesa de la cocina ahora, y ella no recordaba haberlo llevado allí. Su mano se había movido sola, obedeciendo a un impulso más fuerte que la razón. Se sentó y lo abrió de nuevo, pasando las páginas con cuidado hasta llegar a la entrada del 12 de marzo.

Volvió a leer la descripción de la ciudad de torres de vidrio y acero, el cielo anaranjado, las luces que no eran eléctricas. Esta vez, las palabras no solo evocaban imágenes; provocaban una sensación física, un hormigueo en la punta de los dedos, como si pudiera tocar ese otro mundo a través del papel.

Recordó entonces el artículo del periódico. El accidente del puente viejo, el cuerpo que nunca apareció. Si el autor del diario era ese hombre, tal vez aún vivía. Tal vez podría encontrarlo.

La idea se instaló en su mente con la claridad de una obsesión. Cerró el diario, lo guardó en su bolso y salió de casa antes de que el miedo pudiera detenerla.

Las calles estaban desiertas a esa hora. Las farolas proyectaban círculos de luz sobre el asfalto húmedo, y el viento arrastraba hojas secas que crujían como susurros. Sofía caminó con paso rápido hacia el centro, donde sabía que la hemeroteca municipal abría las veinticuatro horas para investigadores.

El edificio era antiguo, de fachada de piedra y ventanas estrechas. El conserje, un hombre mayor que dormitaba tras el mostrador, levantó la vista con sorpresa al verla entrar.

—¿A estas horas, señorita? —preguntó, frotándose los ojos.

—Necesito consultar los archivos del periódico local. Marzo de 1987 —dijo ella, mostrando su credencial de investigadora universitaria.

El hombre asintió y la condujo a una sala con largas mesas de madera y microfilmadoras. Le indicó dónde encontrar los rollos correspondientes y la dejó sola. El silencio era absoluto, roto solo por el zumbido del proyector.

Sofía colocó el rollo de microfilm en la máquina y comenzó a avanzar. Las páginas del periódico desfilaban en la pantalla: noticias locales, anuncios clasificados, esquelas. Finalmente, encontró la fecha: 13 de marzo de 1987. El titular ocupaba tres columnas: "Trágico accidente en el puente viejo: conductor desaparecido".

Leyó el artículo con atención. Hablaba de un hombre llamado Julián Moreno, de treinta y dos años, que había perdido el control de su vehículo y había caído al río. Los bomberos habían buscado durante días, pero no encontraron rastro del cuerpo. Se daba por muerto. No había testigos.

Sofía anotó el nombre en un bloc de notas que llevaba siempre en el bolsillo. Julián Moreno. Luego buscó en los días siguientes, esperando encontrar alguna actualización. El 20 de marzo apareció una breve nota: "La familia de Julián Moreno solicita información sobre su paradero". Después, nada.

Pero algo en el artículo del día 13 la inquietaba. En la foto que acompañaba la noticia, se veía el puente desde un ángulo que ella conocía bien. Era el mismo puente por el que cruzaba cada día para ir a la universidad. El mismo que había visto cientos de veces sin prestarle atención.

Salió de la hemeroteca cuando el cielo comenzaba a clarear. El amanecer teñía las nubes de un rosa pálido, y los primeros pájaros empezaban a cantar. Caminó de vuelta a casa con el nombre de Julián Moreno resonando en su cabeza.

Al entrar, algo la detuvo en el umbral. Un sobre blanco yacía en el suelo, justo debajo de la puerta. No llevaba sello ni dirección. Solo su nombre, escrito con la misma caligrafía temblorosa del diario.

Lo abrió con dedos torpes. Dentro había una nota breve, escrita en el mismo papel amarillento:

"No vuelvas a buscar. El puente ya te conoce. —J.M."

Sofía sintió que el suelo se inclinaba bajo sus pies. Miró a su alrededor, pero la calle estaba vacía. El sobre temblaba en sus manos. Lo dejó caer sobre la mesa, junto al diario, y se dejó caer en una silla.

Abrió el diario por la última página, la que ya había leído. Pero ahora, debajo de la advertencia dirigida a ella, había una nueva entrada. La tinta era fresca, las letras recién escritas:

"Sofía: has llegado más lejos de lo que esperaba. El puente no es solo un lugar. Es una puerta. Y si quieres respuestas, debes cruzarlo antes de que el sol esté en su punto más alto. Pero ten cuidado: una vez que cruces, no hay garantía de que puedas volver. —Julián."

Sofía levantó la vista y miró por la ventana. El sol se elevaba lentamente sobre los tejados. Tenía menos de cuatro horas para decidir si cruzaría el puente hacia un mundo que no debería existir, hacia un pasado que la llamaba por su nombre.

✦ ✦ ✦
Jugar desde aquí

Privacy choices

Optional analytics help us improve AIBookCraft. They stay off until you allow them. We still count anonymous page views, without cookies or an ID. Writing, sign-in, and checkout work either way.

Change this choice any time. Read our Privacy Policy.