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Chapter 3

Capítulo 3: La habitación cerrada

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Valeria no pudo dormir.

La pequeña llave seguía sobre la mesa, junto al papel que decía:

“La puerta ya está abierta.”

Intentó ignorarla, pero algo no la dejaba tranquila.

A las 12:07 de la madrugada, bajó lentamente las escaleras.

La casa estaba completamente silenciosa.

Tomó la llave y la observó bajo la luz.

Tenía grabado un número diminuto:

13.

Valeria sintió un escalofrío.

—No puede ser…

Entonces recordó algo.

En el segundo piso de la casa de su abuela había una pequeña habitación que siempre permanecía cerrada. Su abuela nunca le había explicado por qué.

Valeria subió.

El pasillo estaba oscuro.

Al fondo estaba la puerta.

Sacó la llave.

Clic.

La puerta se abrió.

Dentro había una habitación llena de cajas, fotografías y muebles cubiertos con sábanas.

Pero había algo extraño.

En la pared había trece fotografías.

Valeria se acercó.

Eran fotografías antiguas del pueblo.

En todas aparecía la casa número 13.

Excepto en la última.

Era una fotografía de una niña parada frente a la casa.

Valeria tomó la foto.

En la parte inferior había una fecha:

13 de octubre de 1978.

Y debajo, escrito a mano:

“Ella fue la primera en escuchar las campanadas.”

Valeria tragó saliva.

Entonces escuchó un ruido detrás de ella.

Toc.

Se giró.

Nada.

Toc.

Esta vez el sonido venía de dentro de una de las cajas.

Valeria se acercó lentamente.

La caja comenzó a moverse.

—¿Qué…?

De repente, dejó de moverse.

Valeria abrió la caja.

Dentro había un viejo grabador.

Lo encendió.

Primero solo se escuchó estática.

Después apareció una voz de niña.

—Si estás escuchando esto… significa que la casa te ha encontrado.

Valeria dejó caer el grabador.

La voz continuó:

—No entres cuando el reloj marque las 11:13.

Valeria miró su celular.

11:12 p. m.

Se quedó inmóvil.

Faltaba un minuto.

Entonces, desde la calle, comenzó a sonar una campana.

¡DONG!

Valeria corrió hacia la ventana.

La casa número 13 estaba completamente iluminada.

Y en la puerta había alguien.

Una niña.

La misma niña de la fotografía.

Valeria retrocedió.

La niña levantó lentamente la cabeza y miró directamente hacia la ventana.

Después señaló el reloj.

11:13.

Y sonrieron las dos sombras.

Una estaba afuera.

La otra…

estaba detrás de Valeria.

Continuará…

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