Chapter 5
La Mano en el Cristal
A la mañana siguiente, Elizabet despierta y ve que la mano oscura sigue en la ventana. Sebastian intenta limpiarla sin éxito, lo que aumenta su preocupación. Durante el desayuno, Elizabet presiona a Sebastian para que le cuente su pasado, y él finalmente revela que hace años selló a una entidad oscura en el bosque usando su amuleto, pero el sello se está debilitando. Mientras hablan, Gato se sienta frente a la ventana y maúlla insistentemente, y Sebastian descubre que la entidad está dejando un rastro de flores marchitas que conduce al corazón del bosque. Decide que deben ir a investigar, y Elizabet insiste en acompañarlo. El capítulo termina con Sebastian tomando su amuleto y una espada envuelta en un paño, y saliendo con Elizabet hacia el bosque.
La mano seguía allí cuando desperté. No era una mancha, no era una sombra de la noche: era una marca oscura, como si alguien hubiera apoyado la palma contra el vidrio y la hubiera dejado impresa para siempre. Los dedos eran largos, delgados, y terminaban en puntas afiladas.
—Sebastian —dije, sin apartar la mirada de la ventana—. ¿La ves?
Él entró con una taza de leche humeante. La dejó en la mesa de noche y se acercó al cristal. Pasó la mano por la superficie, frotó con la manga, pero la marca no se movió. Era como si el vidrio hubiera nacido con ella.
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